José Manuel López Hernández y Ever Villarreal, dos personas con un gran corazón y sentido humano que salvan la vida de una niña de las garras de la muerte.

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GUSTAVO DÍAZ ORDAZ ,TAM.- Hay muchas historias en la vida que estremecen y tocan el corazón de personas con un gran sentido humano y sin interés alguno brindan desinteresadamente su ayuda para dar un poco de luz y esperanza, tal es el caso que vivió recientemente la familia Yánez Villa, originaria de esta ciudad.

Me refiero a José Manuel López Hernández y Ever Villarreal, dos personas de valores y gran sentido humano, aquí no se trata del político o del funcionario, se trata de la generosidad que hacen de corazón al brindarle ayuda a una familia de escasos recursos que estaba pasando por un viacrucis donde una menor de 3 años se debatía entre la vida y la muerte, donde las horas eran decisivas para marcar la diferencia.

La familia Yáñez Villa, no dudó en acercársele a la persona que sabían podría ayudarles para superar esa etapa tan difícil que estaba atravesando su hija Itzel de tan solo tres años de edad, a quién le habían detectado en su abdomen una obstrucción intestinal que le mantenía al borde de la muerte.

Los padres de Itzel, familia de escasos recursos, en sus posibilidades hicieron lo imposible para que su hija sanara de una posible apendicitis que le habían diagnosticado en un principio los médicos que la atendieron, por lo que la intervinieron quirúrgicamente en un hospital de la vecina ciudad de Reynosa.

En un principio la niña respondió bien, pero al paso de las horas Itzel volvió a quejarse de su dolor estomacal, asunto que mortifico a sus padres de ver como se retorcía del dolor, por lo que tuvieron que pedir ayuda para poder salvar a su hija de tan solo 3 años de edad.

Ante su desesperación, a la familia no le quedó otro remedio de acudir ante una persona que sabían que podía ayudarles a solucionar en parte la salud de su hija, ya que no contaban con el recurso necesario para ponerla en manos de médicos especialistas para ser intervenida.

Esa persona fue José Manuel López Hernández, que al escuchar de esta penuria que estaba pasando la familia Yáñez Villa, los alentó a confiar en Dios en esta prueba tan difícil que pasaban en ese momento, animándoles y expresando la frase ” mientras haya vida, hay esperanza “.

De tal manera que José Manuel López Hernández, hizo uso de sus buenas relaciones con personas altruistas del Valle de Texas, comunicándose con su amigo Ever Villarreal, Comisionado en Sullivan, Texas, a quien contó el grave problema que estaba pasando la familia Yáñez Villa.

Hubo respuesta favorable de parte de Ever Villarreal, por lo que se realizó el traslado inmediato de Itzel a un hospital de Edinburg, Texas, donde fue intervenida quirúrgicamente de su obstrucción intestinal que tenía, logrando que la niña Itzel salvara su vida, y que hoy se recupera satisfactoriamente.

Todo gracias a personas generosas altruistas y de gran corazón y sentido humano como José Manuel y Ever, que lejos de brillar en los reflectores, sólo se interesan por velar de la salud de los demás y ayudar a quienes lo necesiten.